Desde hace décadas la historieta continúa poniendo en duda su identidad como medio. Hasta el día de hoy no hemos dado con una definición de cómo funciona, de sus recursos, de su lenguaje específico. Ni siquiera hay un consenso aceptable sobre la fecha de su creación. Pero de todas las inseguridades que tiene el cómic, la peor es su condición incómoda de arte menor. Y por los múltiples atrasos que tiene nuestro país con respecto a las potencias mundiales del cómic, estas inseguridades están todavía más lejos de ser resueltas.
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El arte, y en especial el comic, tiene un sentido especial, que está ligado a la posibilidad de lograr que el lector tenga una mínima experiencia de trascendencia. Trascendencia entendida como la posibilidad de salirse de uno mismo y entrar, aunque sea brevemente, en otro estado de conciencia diferente al de la vida diaria. Mi teoría es que esto sucede primero en dos pasos relacionados con el dibujo: el dibujo que permite ser leído como simbólo (como un "primero paso") y el dibujo que permite meterse en un nuevo mundo (como un "segundo paso").
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A la hora de pensar el posicionamiento crítico de la historieta de aventuras es necesario tener en cuenta tanto su carácter marginal dentro de los géneros literarios y periodísticos, como su propia historia como género. En el primer caso, se tratará de una doble marginalidad, que, al ubicar a la historieta en un cono de sombras dentro de los medios de comunicación y de la cultura, por así decir, oficial, le permitirá eludir las acciones de la censura en ambos campos. En cuanto a su historia, se tratará de ver cómo su capacidad de referencia fue adquiriendo diferentes tonos y registros (más o menos explícitos) en función de los medios (que brindaban un espacio más o menos autónomo e independiente) que se ofrecían para su expresión. A continuación, proponemos, en primer lugar, un breve recorrido por la historia reciente de la historieta argentina de aventuras, para ver como se construye ese espacio de referencialidad. Luego, trataremos de pensar su marginalidad, para recapacitar en que medida esta se trata de un espacio concedido desde la cultura oficial, o bien construido desde los propios creadores a fin de superarlo para obtener legitimación. Lea el artículo completo AQUÍ